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Codo

El codo es una de las articulaciones que trabaja más duro en el cuerpo humano, usted la utiliza como apoyo para descansar el brazo, la utiliza como “arma” para abrirse paso y como bisagra para desarrollar diferentes actividades manuales (de hecho la mayoría de los músculos que mueven su mano se insertan en el codo).

El codo no es un hueso único, es una articulación formada por la unión de los dos huesos del antebrazo (radio y cúbito) con el hueso del brazo (húmero), rodeados por músculos, tendones y nervios.

Problemas más frecuentes

• Epicondilitis ó Codo de Tenista

A cada lado del codo se pueden ver y palpar dos prominencias óseas del húmero llamadas epicóndilos que sirven de punto de anclaje a los músculos y tendones, la que queda hacia afuera se denomina epicóndilo lateral y la que mira al tronco epicóndilo medial. Los músculos que se insertan en el epicóndilo lateral son los que llevan el puño hacia arriba (grupo extensor) y ayudan para comer ó abrir las puertas; y los músculos que se insertan en el epicóndilo medial son los que llevan el puño y los dedos hacia abajo (grupo flexor) y ayudan para escribir o cerrar la mano al saludar.

El codo de tensita ó epicondilitis lateral es un problema común en deportistas de fin de semana que repiten el mismo movimiento del codo una vez tras otra y también con mucha frecuencia en amas de casa u operadores de computadores que de igual manera realizan movimientos repetitivos. Estos movimientos producen inflamación de los músculos y tendones del grupo extensor que pueden llegar a desgastarlos hasta producir pequeños desgarros.

La principal queja es de dolor y debilidad. El dolor puede irradiarse por encima y por debajo del codo mientras que se observa una pérdida de fuerza para el agarre, también puede haber inflamación, coloración rojiza y calor sobre el área del epicóndilo.

El tratamiento, como el de cualquier lesión músculo-esquelética, se inicia con el reposo, evitar las actividades que desencadenado la lesión, la medicación antiinflamatoria y la aplicación de hielo. Luego, en fisioterapia, se continúa con un plan de fortalecimiento de los músculos comprometidos. Se debe utilizar una banda compresiva alrededor de la parte proximal del antebrazo además de emplear una técnica apropiada para la realización del movimiento repetitivo.

El mismo fenómeno, pero localizado en el epicóndilo medial, se presenta con más frecuencia en los jugadores de golf y su diagnóstico y tratamiento siguen los mismos enunciados.

Si después de 9 a 12 meses de tratamiento la epicondilitis no ha mejorado puede ser necesaria la cirugía para aliviar el dolor y permitirle al paciente retornar al deporte o a su actividad diaria.

Lo importante es la prevención a través de un buen programa de ejercicios de estiramiento y fortalecimiento.

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